
"La Jirafa Riveralda presiente que se aproxima una tormenta..."
"Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho asi
porque nadie me ha tratado con amor
porque nadie me ha querido nunca oir
Y quisiera ser como el niño aquel
como el hombre aquel que es feliz
y quisiera dar lo que hay en mi
todo a cambio de una amistad
y soñar, y vivir
y olvidar el rencor
y cantar, y reir
y sentir solo amor..."

Escucha este lindo tema http://www.youtube.com/watch?v=qemBa7LAftk

El Chinchinero es un personaje popular chileno, nació en la Región de Valparaíso. Se caracteriza por llevar en su espalda un bombo que golpea con unas varas que simulan ser baquetas de batería, además de dos platillos sobre el bombo, que suenan gracias a la acción de una cuerda, atada a un zapato del ejecutante, quien baila acrobáticamente.
El Instrumento
fue inventado por una mujer y después se extendió hacia la zona central y fue
en Santiago donde surgió la idea de acompañar al
organillero.
Muchas veces los chinchineros callejeros venden remolinos u otros juguetes para los niños. También es común ver a una pareja de chinchineros compuesta por padre e hijo.

El cartonero,
es el nombre de un oficio que consiste en recolectar cartón y otros derivados del papel por las calles de las ciudades, productos de los residuos urbanos, utilizados luego para el reciclaje.
También el término se ha extendido a la labor de buscar en los residuos
cualquier objeto o artefacto que pueda resultar útil o tener valor.
El cartonero es
usualmente practicado por familias enteras (incluidos los niños)
e incluso se utilizan animales de carga, como caballos,
para apoyar el trabajo pesado.
Asimismo,
muchos cartoneros son discriminados o maltratados por su situación de
pobreza o su aspecto harapiento que contrasta con los barrios ricos y lujosos
de la ciudad, siendo cruel reflejo de la desigualdad social.

La Vendedora de Rosas es un figura que se ha vuelto común en nuestra cultura, la podemos encontrar en plazas y calles típicas de nuestra ciudad, la mayoría de ellas niñas que no superan los 17 años, desesperadas por la situación económica que viven sus familias, se ganan la vida como vendedoras de rosas, encontrando un mundo lleno de drogas, alcohol y prostitución, lamentablemente este oficio encubre otras ofertas que pone en riesgo la integridad de las menores de edad.
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